Viajando por La Habana, Cuba

Aterrizamos en Cuba a la 1pm y aunque me esperaba un golpe de calor en la cara al bajarme del avión, me sorprendí de que estaba más bien fresquito. Era enero y aunque sea el caribe, también les llega el invierno. Además nos enteramos que ese año era más frio de lo normal, claro, mi suerte con el clima es así.

 

Yo tenia la idea de tomar el bus P12, como todos los locales, para llegar al centro de la ciudad y me negaba a pagar la elevadísima tarifa turística de 30 CUC por un taxi. Para tomar el P12 teníamos que caminar como 30 min hasta una avenida que se llama Boyeros, pero íbamos con un chico que conocimos en el avión y que no quería caminar todo eso. Entonces vimos a un grupo de chicas esperando en la calle que pararon un carro, ¡el primer carro antiguo que veíamos! y les preguntamos si podíamos compartir el carro con ellas para ir hasta Boyeros. Nos aceptaron y fuimos todos juntos en un lindo carro de los años 50. Cuando llegamos a Boyeros el conductor nos ofreció llevarnos hasta el centro por una fracción de lo que nos cobraban en el aeropuerto, y aunque yo quería si o si tomar el bus porque me parecía mas interesante, mis dos compañeros votaron por ir en el carro y yo tuve que dejar las ganas de aventura para otro día.

Cuba y el Che

Cuba y el Che

Inmediatamente pudimos ver que este lugar era especial y diferente a los demás. Carros antiguos, algunos muy lujosos y bien cuidados rodaban por las calles despintadas de la ciudad, murales revolucionarios, caras del Che y de Fidel junto a la bandera cubana pintadas en las calles, mensajes revolucionarios y carteles de agradecimiento a Fidel en las ventanas de los almacenes, los buses escolares amarillos de Estados Unidos que uno ve en las películas ahora sirven de transporte publico aquí, y lo que mas me sorprendió: ¡todavía se usan los teléfonos públicos de moneda! Este lugar sin duda llega a ser muy interesante.

Teléfonos públicos en la Habana

Teléfonos públicos en la Habana

 

Revolución cubana

Revolución cubana

 

Una tienda de la Habana

 

Buses en la Habana

Buses en la Habana

Durante todo el recorrido nuestro conductor nos contó cosas de su país. De como las personas son muy luchadoras para sobrevivir porque los sueldos son muy bajos y como se las ingenian para ganar dinero extra de cualquier forma. Los que mejor viven son los que tienen algo que ver con el turismo. Las casas particulares, los paladares (restaurantes) y los taxis. Él nos dijo que ahora con su taxi él está muy bien pero que fueron muchos años difíciles luchando para poder tenerlo. Y es que en Cuba las cosas son muy diferentes a otros países. Acá los profesionales ganan muy poco dinero que no les alcanza para sobrevivir, entonces todos tienen que buscarse una fuente de ingresos extra. Pero también nos hablaba de las ventajas de su país, sobretodo de cómo la educación y la salud son gratis para todo el mundo, las familias reciben del gobierno unos bonos de comida mensuales y el país es un lugar súper seguro donde no existen las drogas y nadie mendiga en la calle.

Para mi un gobierno que le de educación gratis a los ciudadanos es un gobierno admirable, mas allá de cualquier otra política, la educación ante todo.

 

Autos de la Habana

Autos de la Habana

Esa tarde se nos paso rapidísimo entre ir a comer al restaurante local que nos recomendó nuestra casera, donde encontramos platos enormes por 4 CUC (y un señor vino a pedirme que le regalara el hueso que quedo en el plato…), y perdernos por las calles del centro de la Habana viendo como los cubanos se relajan y ven la vida pasar desde las puertas de su casa, nos llegó el atardecer y de casualidad estábamos pasando por el Malecón. Yo como no se mucho de coordenadas no se nunca por donde sale o se esconde el sol, y si en esa ciudad nos toca amanecer o atardecer pues se me olvido estar pendiente, así que tropezarme con el atardecer de casualidad en el Malecón fue una bienvenida a la ciudad que me hizo sentir que este viaje pintaba bien. Además, nada mejor que ver  el atardecer mientras un grupo de salsa le toca Chan Chan a unos turistas asiáticos que no sabes descifrar si están muy incomodos o muy contentos intentando bailar al ritmo del bongó.

 

Atardecer en la Habana

Atardecer en la Habana

Visitar la Habana es una mezcla de emociones, por un lado sabes que los que te abruman en la calle lo hacen porque es su manera de luchar para conseguir algo de dinero extra y tratas de ser amable y paciente mientras les explicas que no eres gringa (de hecho vecina colombiana) ni tienes dólares extra, y por el otro lado tratas de no ofenderte cuando una mujer claramente no embarazada te insiste que le compres una leche para su bebé que va a nacer en cualquier momento. Ya habíamos leído de este scam y de como si le compras la leche, ella después va y la devuelve para quedarse con el dinero. ¡Además te sorprende que todos te hablen en ingles! ¿Qué no me ven mi cara de latina?

De todas formas los cubanos son muy divertidos, están todo el tiempo escuchando música y bailando, y cuando pasas la barrera de que te vean solo como un dólar andante, pueden llegar a ser muy amables. Además, es muy entretenido ver los carros antiguos por toda la ciudad, la verdad es que los cubanos tienen sus carros muy bien cuidados. Todos muy limpios, brillantes, bien pintados, parecen reliquias ambulantes, en contraste con las fachadas de sus casas, muchas ya a punto de caer, con la pintura pelada y una que otra pared caída.

Fachadas en Cuba

Fachadas en Cuba

 

Habana, Cuba

Habana, Cuba

En la Habana hay muchos contrastes. Así como la mayoría de los carros son antiguos de los años 50 o antes, de repente veíamos pasar el carro más lujoso ultimo modelo por entre las calles destruidas del centro. ¿De donde salió ese? y luego vas por la calle mirando con preocupación las fachadas y pensando como pueden vivir en casas a punto de caerse, cuando te encuentras con un edificio nuevo, totalmente remodelado y limpio en medio del caos. ¿Los vecinos ricos? es muy extraño. Lo cierto es que los cubanos son una mezcla y un contraste de muchos lados, lo puedes ver en el color de sus ojos y su piel. Unas combinaciones de pieles morenas y ojos claros que son únicas de la isla. Donde hay mujeres hermosas con rasgos europeos y cuerpos latinos bailando al ritmo del son cubano.

 

El Capitolio de la Habana

Al final no me quede con las ganas de tomar el transporte público. El último día cuando nos teníamos que ir al aeropuerto buscamos la parada del P12 en la plaza del parroquito (?) detrás del capitolio, hicimos la fila de los que quieren ir sentados (hay otra para ir parados…) pagamos con una moneda de 1CUP y nos fuimos directo al aeropuerto. No se porque no lo hace más gente. Es súper fácil, y aunque el bus si se llena bastante, si uno va sentado no es un problema muy grave. Nos bajamos en Boyeros cerca a la Terminal 2 y caminamos por media hora hasta la Terminal 3 (*) y así nos ahorramos 30 CUC.

Definitivamente la Habana no te deja indiferente. La amas al tiempo que la odias, no la entiendes pero la disfrutas y cuando menos lo esperas te sorprende con contradicciones que solo acurren en esta isla mágica.

 

CONSEJOS

  • Si alguien me pidiera consejos sobre la Habana, lo primero que le diría es que no vayan a La Floridita ni a la Bodeguita del medio. Si, ya se que son un «Must see» pero es suficiente con ir, mirar y salir. La consumición es muy cara para lo que es. Nosotros solo tomamos fotos en la bodeguita del medio, pero si queríamos tomarnos un Daiquiri en La Floridita y fue muy decepcionante ver que solo es una trampa para turistas donde la relación precio – calidad de los cocteles es malísima y donde los músicos te vienen a pedir propina cada dos canciones. En serio, solo cantaban dos canciones y pasaban pidiendo plata. No me gustan estos sitios tan artificiales. Hemingway me cae muy bien, pero seguro que este lugar ya no es lo que era en su época.
  • También les diría que no le tengan miedo al transporte publico. Usar los buses es muy fácil y el P12 es muy útil, no solo te lleva y te trae del aeropuerto sino que también te lleva a la estación de Viazul y a la plaza de la revolución. Solo tienes que descargarte los mapas usando la app Here y bajarte cuando ya veas que estás cerca.
  • La estación de Viazul no es la que dice en el mapa estación de autobuses, esa es la de los buses que solo pueden tomar los locales (…) Viazul es la que está al frente del Zoológico y el P12 pasa por ahí cerca
  • Hablando de Viazul, no compren los pasajes en la pagina web. El sistema no está bien sincronizado y a ellos no siempre les llega la información de los pasajeros que compraron por la pagina, y dos veces nos pasó que no estábamos en el sistema entonces no nos podíamos subir al bus, por mas que tuviéramos el comprobante impreso. Aunque al final nos hicieron un reembolso del dinero, el problema fue quedarnos sin transporte cuando estábamos listos para irnos. Conclusión: compren los pasajes en la oficina (con anticipación en temporada alta)

 

 

 

Publicado en Cuba.

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